QUITO.-Ecuador atraviesa una situación difícil sin que las autoridades gubernamentales den un golpe de timón a la problemática económica y social.
El invierno, en buena parte de la sierra y amazonia, destruye la vialidad por derrumbes y crecida de ríos dejando incomunicados a ciertas comunidades.
La falta de medicinas en los hospitales es evidente, pues la ciudadanía atraviesa dificultades cuando acude por atención a un centro de salud pública.
La inseguridad tampoco ha sido mitigada y muy por el contrario campea la delincuencia.
Así crece la inconformidad de los ecuatorianos, frente la carestía de la vida y el desempleo.
En medio de este panorama el presidente de la República, Daniel Noboa permanece fuera de país.
Mientras tanto la Asamblea Nacional con una mayoría a fin al régimen, tampoco da luces a una mejor situación.
Apenas, como para recuperar un poco de credibilidad, su presidente, Niels Olsen propuso una reforma para terminar con la contratación de familiares de los asambleístas.
En cambio el Ejecutivo hace días derogó el Código de Ética que buscaba entre otras cosas, terminar con el nepotismo en las instituciones públicas




Esta problemática desvanece las expectativas de los ecuatorianos que acudieron hace apenas unos meses cargados de esperanzas a las urnas para elegir a su nuevo mandatario.