QUITO,ECUADOR.- Un ambiente de calma se evidenció este viernes en las inmediaciones del Palacio de Carondelet (Centro histórico) a pocas horas del anuncio de la Confederación de Nacionalidades Indígenas (CONANIE) de realizar un levantamiento indefinido contra la eliminación del subsidio en precio del diésel.
Las murallas de contención y tras ellas la presencia de unos pocos militares fue la tónica.
La bandera tricolor (amarillo, azul y rojo) flameaba en la cima del Palacio como días normales, mientras a lo largo de la calle García Moreno (centro capitalino) propios y extraños caminaban sin prisas ni apuros.
Jubilados, turistas y vendedores ambulantes disfrutaban del picante sol quiteño del medio día y los locales comerciales apostados alrededor de la Plaza de la Independencia atendían sus ventas de manera normal.
Todo esto, mientras en las provincias de Azuay Cotopaxi, Tungurahua, Carchi y Chimborazo las protestas se intensificaban al mismo ritmo que crece la ira del gobierno contra los manifestantes.
Cabe recordar que el presidente de la República, Daniel Noboa, anunció hace una semana un aumento de casi el 50% en el precio del diésel.
Así el costo del galón de éste combustible pasó de 1,80 dólares a 2,80 dólares, encareciendo al mismo tiempo el precio de los productos de la canasta básica que se transportan desde y hasta diferentes puntos del país.
Tras la decisión gubernamental, el presidente, Daniel Noboa decidió hacer oficina, junto a sus ministros en la gobernación de Latacunga, provincia de Cotopaxi mientras la Vicepresidenta realiza sus labores en Otavalo, Imbabura.
Noboa tras el anuncio de paralizaciones ha expresado su decisión de mantener la medida y amenazó con encarcelar a quienes paralicen los servicios públicos e interrumpan las vías.

















