La Ferroviaria Alta ovacionó al héroe eterno «Relámpago» Torres y a los gladiadores de la lucha libre

Por: Ricardo Anzatuña

El día de ayer sábado 23 de mayo de 2026, el cielo sobre la Ferroviaria Alta se iluminó con destellos que parecían anunciar la llegada de un héroe eterno.

La EFW levantó su cuadrilátero como un templo sagrado, y los moradores del barrio junto con los vecinos de Quito se congregaron para rendir tributo al inmortal gladiador del cachascán: Gerardo “Relámpago” Torres.

Las puertas del pequeño coliseo se cerraron con estruendo, pues no cabía un alma más. El público rugía como un mar embravecido, y cada luchador que pisaba la lona combatía como si fuera la última batalla de su vida.

Los golpes resonaban como truenos, las llaves parecían hechizos, y las caídas eran relámpagos que electrizaban la multitud.

En medio de la ovación, se alzó el reconocimiento al empresario Roger Torres “El Comando”, quien con visión y coraje levantó este espectáculo.

Su hijo Jair, heredero del linaje, y todo el equipo organizador fueron aplaudidos como arquitectos de una fiesta popular que devolvió al pueblo la magia del cachascán.

El homenaje no fue solo un evento: fue una leyenda escrita en sudor, aplausos y memoria colectiva.

Porque mientras haya lucha libre en Ecuador, el nombre de Relámpago Torres seguirá brillando como un trueno eterno en el corazón de su gente.

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