El rescate con vida de un niño atrapado bajo los escombros de un edificio colapsado y de una mujer de 80 años forma parte de los resultados de la misión humanitaria que cumplió el Cuerpo de Bomberos del Distrito Metropolitano de Quito en Venezuela tras el terremoto que afectó a ese país.





















La delegación del Cuerpo de Bomberos de Quito USAR ECU-01, tras su misión humanitaria en Venezuela por el sismo del 24 de junio fue recibida el jueves 2 de julio, por la noche en Latacunga por la ministra del Ministerio de Gobierno Ecuador, Nataly Morillo, la Viceministra de Cooperación Internacional de la Cancillería Ecuador, arquitecta Angélica Arias y la secretaria de Riesgos Ecuador, Carolina Lozano.
En Latacunga, la ministra de Gobierno, Nataly Morillo, la Viceministra de Cooperación Internacional arquitecta Angélica Arias y la secretaria de Riesgos Ecuador, Carolina Lozano ; en representación del Gobierno Naciona recibieron y reconocieron la labor del equipo de USAR ECU-01 pertenecientes al Cuerpo de Bomberos del Distrito Metropolitano de Quito, quienes brindaron su ayuda en las operaciones de búsqueda y rescate tras los terremotos registrados en La Guaira-Venezuela.
Las autoridades reconocieron la labor de las y los 46 bomberos y dos canes quienes con valentía, profesionalismo y vocación de servicio representaron al país ayudando a nuestros hermanos venezolanos.
Adicionalmente, Ecuador por intermedio de la Cancillería reafirmó su compromiso con la cooperación, la asistencia y la solidaridad internacional.
Este viernes 3 de julio en una rueda de prensa, el comandante del Cuerpo de Bomberos de Quito Esteban Cárdenas explicó que Ecuador desplegó un equipo USAR, conformado por 46 rescatistas y un binomio canino, con autonomía para operar durante siete días mediante campamento propio, abastecimiento de agua, herramientas especializadas y tecnología para la búsqueda de personas atrapadas.
La delegación viajó además con dos médicos y un veterinario para garantizar la atención integral del personal operativo y de los canes durante toda la misión.
Al llegar a Venezuela, el contingente quiteño recibió una de las primeras responsabilidades asignadas por el Gobierno venezolano: instalar la Zona de Recepción y Despacho Internacional, desde donde se coordinó el ingreso de 53 equipos especializados, integrados por más de 2.500 rescatistas y alrededor de 50 caninos provenientes de distintos países.
Posteriormente, los equipos fueron distribuidos en 152 sitios de trabajo, donde realizaron labores de búsqueda utilizando herramientas especializadas y un escáner con capacidad para detectar personas hasta 30 metros de profundidad. Cada uno de estos puntos fue atendido por células internacionales de búsqueda y rescate urbano (USAR), integradas por personal especializado en localizar y rescatar personas atrapadas bajo estructuras colapsadas.
«Cumplimos todos los estándares y directrices establecidos por el país afectado. Estamos preparados como ciudad y como país para responder a este tipo de emergencias», afirmó el comandante. También destacó el respaldo recibido por parte del Municipio de Quito. «Reconocemos el apoyo del alcalde y de la Secretaría General de Seguridad para trabajar al servicio de los ciudadanos».
Rescates de alta complejidad
Durante la rueda de prensa, el comandante explicó que las operaciones de búsqueda y rescate urbano en estructuras colapsadas son altamente especializadas y requieren intervenciones complejas, utilizando equipos de perforación, corte, estabilización de estructuras, sistemas de escucha y tecnología de detección.
En ese contexto, informó que las cifras manejadas únicamente por las células de trabajo durante la emergencia registraban 14 personas rescatadas con vida, 47 personas fallecidas recuperadas y 532 personas reportadas como desaparecidas. Sin embargo, pidió interpretar estos datos dentro del contexto de este tipo de operaciones, ya que corresponden a personas que permanecían sepultadas bajo grandes volúmenes de escombros.
«Hay que manejar estas cifras con mucho cuidado. Puede parecer que 14 personas rescatadas con vida es un número pequeño, pero estamos hablando de personas que estaban prácticamente sepultadas bajo metros de escombros. Son rescates extremadamente complejos.» Añadió que cada célula USAR recibe una estructura específica para intervenir y que, en algunos casos, un solo rescate puede demandar varios días de trabajo continuo. «El equipo proveniente de Chile permaneció tres días trabajando para rescatar a una sola persona. Las 14 personas que fueron encontradas con vida estaban en condiciones bastante complicadas».
El capitán Gabriel Rodríguez explicó que toda misión internacional se desarrolló bajo la coordinación y las disposiciones del país anfitrión, por lo que los equipos extranjeros cumplen estrictamente los protocolos establecidos. «Tenemos ciertas restricciones. No podemos emitir criterios sobre la realidad del país al que acudimos ni sobre las estructuras que atendemos; cumplimos los protocolos establecidos por la nación afectada». Asimismo, destacó el respaldo brindado por las autoridades venezolanas desde el inicio de la misión. «Desde que llegamos se nos asignó un vehículo y un enlace de seguridad para garantizar el despliegue hacia las zonas de trabajo.»
«No me sueltes»
Uno de los testimonios que marcó la rueda de prensa fue el del capitán Danilo Mendoza, quien recordó el rescate de un niño atrapado bajo aproximadamente seis metros de escombros de un edificio completamente colapsado.
«Logré coger su mano y sentir su calor. Él me dijo: ‘No me sueltes’. Y yo le respondí: ‘De aquí no te suelto para nada’». El rescate se prolongó durante cerca de seis horas hasta lograr abrir un acceso seguro para liberar al menor. «Lo que puedo decir es que somos buenos técnicos, buenos profesionales. Entregamos un niño sano y, sobre todo, vivo».
El capitán explicó que, aunque existía información de que posiblemente había otras personas atrapadas en la estructura, el protocolo internacional establece concentrar todos los esfuerzos en la persona con vida localizada hasta completar su extracción y posterior traslado a una casa de salud.
El bombero Ángel Astudillo aseguró que la experiencia dejó una enseñanza que trasciende el trabajo operativo. «Lo que sentimos los rescatistas es recordar lo que la humanidad nunca debe perder: la solidaridad. Eso me ayuda a ejercer mi profesión y a seguir salvando vidas».
Recuperación física y emocional
Una vez concluida la misión y tras el retorno al país, todo el personal inició el protocolo institucional de recuperación, que contempla chequeos médicos, evaluaciones psicológicas y una fase de descarga emocional para atender el impacto que generan este tipo de intervenciones antes de reincorporarse a sus actividades habituales.