BASF fortalece su innovación en soluciones biológicas para impulsar una agricultura más sostenible.

Cada racimo de banano que llega a mercados internacionales, cada flor ecuatoriana que cruza continentes y cada grano de cacao que conquista nuevas oportunidades comerciales comparten un mismo desafío: producir más, proteger mejor los cultivos y hacerlo de manera cada vez más sostenible. En un escenario donde el cambio climático, las nuevas plagas y las exigencias de los consumidores transforman la agricultura, la innovación se convierte en uno de los aliados más valiosos para el productor.
En respuesta a esta realidad, BASF Soluciones para la Agricultura puso en marcha recientemente BioHub, una moderna planta de fermentación ubicada en Ludwigshafen, Alemania, destinada a la producción de ingredientes activos biológicos para la protección de cultivos. La inversión, de varias decenas de millones de euros, fortalece la capacidad global de innovación y producción de la compañía para responder a la creciente demanda mundial de soluciones biológicas, impulsando una agricultura más eficiente, resiliente y sostenible.
Más que una nueva instalación industrial, el BioHub representa un avance en la forma de proteger los cultivos. A través de procesos biotecnológicos avanzados, la planta aprovecha el potencial de microorganismos beneficiosos para desarrollar soluciones que ayudan a los agricultores a enfrentar los retos productivos actuales sin perder de vista la sostenibilidad de largo plazo.
Las soluciones biológicas se han convertido en un complemento estratégico dentro de los programas de manejo integrado de cultivos. Gracias al uso de microorganismos obtenidos mediante procesos de fermentación, estos productos contribuyen a prevenir enfermedades y controlar plagas de forma sostenible, favoreciendo al mismo tiempo la salud del suelo, la biodiversidad y la resiliencia de los sistemas agrícolas.
El BioHub utiliza microorganismos capaces de transformar materias primas renovables, como la glucosa, en ingredientes activos biológicos. Entre ellos se encuentra Bacillus amyloliquefaciens, base del fungicida biológico Serifel® para el cultivo de tomate riñón y rosas.
«La agricultura requiere cada vez más soluciones innovadoras que permitan responder simultáneamente a los desafíos productivos y ambientales. La biotecnología juega un papel fundamental para ofrecer herramientas que complementen las estrategias de protección de cultivos y aporten a una agricultura más resiliente y sostenible. Este tipo de implementaciones ratifica el compromiso que tenemos, a nivel global, con la innovación y el desarrollo de soluciones productivas al servicio de los agricultores», destacó Stephanie Valquinta, Country Manager de BASF Ecuador.

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