En Quito las calles del Centro Histórico vuelven a poner al peatón en el centro. La calle Rocafuerte, una de las vías más largas y transitadas, estrena nueva imagen: aceras más amplias, iluminación, fachadas mantenidas, árboles, rampas accesibles y una calzada pensada para caminar sin apuro.


















La obra ejecutada por el Instituto Metropolitano de Patrimonio de Quito forma parte de las 3.001 que se entregarán hasta culminar esta administración, forma parte igualmente de la segunda fase del Plan de Recuperación Urbana del Centro Histórico.
Este jueves el alcalde Pabel Muñoz Muñoz recorrió el barrio la Loma Grande, saludó a comerciantes, conversó con vecinos y hasta sembró un árbol frente al colegio Fernández Madrid, como símbolo de este nuevo capítulo para la zona.
Durante la visita recordó que Quito es una ciudad única: «pocas capitales en el mundo pueden presumir tres reconocimientos de la UNESCO, Primer Patrimonio de la Humanidad, Ciudad Creativa y Ciudad del Aprendizaje, y barrios como la Loma Grande son parte fundamental de esa historia», dijo Pabel Muñoz. El objetivo es hacerlo aún más bello y más seguro para quienes viven, estudian y trabajan aquí.
El alcalde también invitó a los moradores a ser parte del cuidado: sacar la basura en horarios establecidos, proteger los nuevos árboles, cuidar a los animales de compañía y hacer buen uso del Centro Cultural Mama Cuchara. “Las obras duran más cuando la comunidad las hace suyas”, dijo.
Los vecinos:
Jorge Yanbay, representante de la Unidad Educativa Jorge Washington, destacó que cientos de estudiantes podrán transitar con más seguridad y tranquilidad. “Esta obra mejora nuestros espacios y fortalece nuestra identidad, nuestra seguridad y nuestra calidad de vida”, expresó.
Nicolás Cevallos, dirigente barrial, recordó que hacía años no se intervenía con esta profundidad y llamó a mantener el sector limpio y cuidado. “Este es el barrio, el Centro Histórico, que nos merecemos”, afirmó.
-Un plan para recuperar el Centro Histórico
La obra forma parte de la segunda fase del Plan de Recuperación Urbana del Centro Histórico, que abarca la calle Rocafuerte desde el arco de Santo Domingo hasta las escalinatas de La Marín y la Mama Cuchara. También incluye trabajos en las calles Ambato (entre Plaza Victoria y Antonio Borrero), Loja (entre Borrero y Venezuela) y Antonio Borrero (entre Ambato y Loja).
El eje Rocafuerte conecta barrios como La Loma y San Roque e incorpora referentes culturales como el Museo del Agua y Mama Cuchara. La intervención permitirá ganar cerca de 3.000 m² para peatones y beneficiará a más de 200mil habitantes.
El Plan de Recuperación del Centro Histórico impulsa intervenciones integrales en el espacio público: mantenimiento y control de sitios patrimoniales, plazas, parques y atrios; refuerzo de seguridad; limpieza; iluminación renovada y movilidad más segura. La primera fase se ejecutó en la Benalcázar y ahora avanza con Rocafuerte y su entorno.
Estas acciones, desarrolladas por el Municipio de Quito en coordinación con varias instancias municipales, buscan preservar el centro histórico más grande y mejor conservado de América Latina y revitalizarlo para la vida cotidiana.
La intervención en la calle Rocafuerte y sus calles aledañas representa una mejora de la calidad de vida del sector: veredas más anchas, señalización, arbolado y espacios que priorizan al peatón, especialmente a los estudiantes de las cinco unidades educativas que se encuentran en el corredor. “Les estamos dando seguridad a nuestros guaguas”, señaló finalmente Pabel Muñoz.