El Concejo Metropolitano de Quito otorgó este martes el reconocimiento Marieta de Veintimilla, de manera póstuma, a Gustavo Velásquez, destacado cantante ecuatoriano fallecido el pasado 6 de abril. El homenaje destaca su legado artístico, su amplia trayectoria y su valioso aporte a la cultura nacional.





Su partida no solo dejó un vacío en los escenarios, sino también en la memoria colectiva de varias generaciones que crecieron con sus canciones. Conocido como “el amo de la cumbia”, Velásquez convirtió su talento en un puente entre la tradición y la fiesta popular.
El alcalde Pabel Muñoz señaló que la ciudad muestra su gratitud «a quienes han puesto esta ciudad en los ojos del mundo o a quienes han hecho de esta ciudad, la ciudad más linda del mundo eso incluye a la cultura y sus manifestaciones».
Por su parte, la concejal Analía Ledesma destacó que «Gustavo Velásquez fue un ser humano muy representativo en la historia del país. Su voz unió generaciones y su legado artístico forma parte del patrimonio cultural del Ecuador y permanecerá en la memoria colectiva de nuestro pueblo».
El merecido y justo reconocimiento póstumo fue entregado por el alcalde Pabel Muñoz a Rodolfo Velásquez hermano de Gustavo Velázquez.
Gustavo Velásquez nació el 7 de junio de 1954 en la provincia de Manabí. Fue sociólogo, abogado y artista, consolidando una importante carrera en el ámbito musical ecuatoriano. A lo largo de su vida integró reconocidas orquestas de música tropical, entre ellas la emblemática Don Medardo y sus Players, contribuyendo a la difusión y fortalecimiento de la música popular del país.
En 1967 se vinculó a esta agrupación, fundada por Medardo Luzuriaga, donde se desempeñó como vocalista principal. Desde ahí, su voz se volvió inseparable de la cumbia ecuatoriana, interpretando temas que aún resuenan en la memoria popular y aportando al desarrollo de la llamada cumbia andina.
En 1987, Velásquez representó al Ecuador en el Gran Premio de la Canción Iberoamericana, conocido como el Festival OTI que se desarrolló en Lisboa, donde obtuvo un histórico segundo lugar con la interpretación de ‘Mi amigo el cóndor’, consolidándose como una de las voces más representativas de la música nacional.
A lo largo de su trayectoria artística, grabó más de un centenar de discos y dejó temas emblemáticos como ‘El aguajal’, ‘Violencia’ o ‘Por qué llamar a eso amor’, canciones que hoy forman parte del repertorio sentimental del país.
El reconocimiento que realiza el Concejo Metropolitano y el Municipio de Quito no solo honra su trayectoria, sino que confirma que su voz seguirá viva en cada fiesta, en cada recuerdo y en cada rincón donde la cumbia ecuatoriana encuentre un espacio para sonar.