Un País Convulsionado

Por: Lic. Myriam Valdivieso

El país convulsionando, confundido, manipulado por medios de comunicación, declaraciones gubernamentales y redes que insisten en posicionar la idea que los indígenas son terroristas, y así ponerles en el mismo rango de las bandas criminales.

Cuál es el objetivo de este discurso? Pues generar odio y rechazo hacia ellos, y adhesión inconsciente al discurso gubernamental.


La verdad es otra, muy distinta a la que se conversa en restaurantes, cafeterías, oficinas, porque quien no conoce la vida rural y su pobreza, no podrá entender por qué la violencia de su desesperada paralización.

El hambre no razona, no encuentra límites, va con todo, porque son miles de jóvenes, adultos, niños, mujeres y ancianos que silenciosamente han recibido el látigo social de la exclusión y falta de oportunidades.


El estado tiene una deuda histórica con los indígenas, son gente humilde, trabajadora, que se esfuerzan por salir de la pobreza, NO SON TERRORISTAS, no puede calificarse de esa manera para justificar la brutal represión, asesinato y encarcelamientos.


Los indígenas han realizado levantamientos desde cuando llegan los españoles a esclavizarles, y en la colonia dada la explotación que se les impuso en mitas y obrajes, por eso geneticamente son rebeldes, bravos, guerreros, porque de esa forma han sobrevivido a la dominación.


En el siglo XIX Fernando Daquilema lideró a diez mil indígenas sublevados en contra de las milicias enviadas por García Moreno para acallar su protesta, y asi en 1990 llegaron al gran pachacutec, el levantamiento más grande que ha vivido nuestro país con el que consiguieron un reconocimiento jurídico constitucional como nacionalidades y pueblos originarios, dando paso al estado pluricultural y plurinacional.


En aquel gobierno de Rodrigo Borja se identificaron prioridades de atención a sus demandas y se inicia la educación bilingue e intercultural, pero no ha sido suficiente la asistencia del estado desde aquel entonces.


Llega el 2019 con la fuerza indígena ante una medida similar, de aumento de combustibles.


Es difícil entender la vida rural cuando se rodea de los privilegios citadinos, entenderá el funcionario gubernamental lo que representa un alza del diésel en poblaciones que caminan largas distancias porque no tienen dinero para un pasaje, gente que vive con un dólar diario y en la amazonia con 0.50 centavos, y sin ir muy lejos en las barriadas pobres de Quito, Guayaquil y otras ciudades.


No se puede gobernar con vanidad, con ceguera, es necesario escuchar demandas, no se puede manipular el odio blanqueador que nuevamente despierta en contra de los indígenas, hay que buscar el bien común de la manera más inteligente.


El país necesita trabajo y atención a sectores vulnerables, con la misma diligencia que perdonó la deuda tributaria de empresarios, entre ellos la familia Noboa y su millonaria deuda.

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