En 2025, Ecuador registró un promedio de 25 homicidios diarios —uno por hora—, alcanzando un total de 9.216 muertes violentas, según el Observatorio Ecuatoriano de.Crimen Organizado (OECO).






En paralelo, el Índice de Conflicto de ACLED lo posicionó como el sexto país con mayor nivel de violencia a escala global. En este contexto, emerge Tebas Land, una obra que interroga acerca del origen y la representación de la violencia y que se estrenará el próximo 23 de mayo de 2026, a las 17h00, en el Teatro Nacional Sucre.
La entrada es de $12 para público general y aplica el 50% de descuento para estudiantes, RUAC, personas con discapacidad y adultos mayores.
Tebas Land, proyecto ganador de una de las líneas del IFAIC 2025, se inserta en este escenario con una propuesta escénica que tensiona los límites entre realidad y ficción.
Bajo la dirección de Ivannia Michelena y con las actuaciones de Diego Cerda y Carlos Páez Santi, la obra adapta el texto del reconocido dramaturgo franco-uruguayo Sergio Blanco a un lenguaje que desdibuja las fronteras entre autor, actor y personaje, bajo elgénero de la autoficción.
La versión ecuatoriana también se construyó desde una investigación artística vinculada a contextos de privación de libertad, dando lugar a una narrativa centrada en los encuentros entre un dramaturgo y un joven condenado por el homicidio de su padre.
La puesta en escena incorpora un imponente dispositivo escenográfico de 19 metros cuadrados que recrea un espacio de encierro, reforzando la dimensión simbólica, ética y de seguridad que requiere la propuesta.
Más que representar un crimen, la obra cuestiona los imaginarios sociales sobre la culpa, la violencia y la posibilidad de transformación.
En este punto, la obra dialoga con una dimensión estructural de la violencia que trasciende el caso individual. Según el OECO, la percepción de inseguridad en el hogar incrementa en un 47,1% la probabilidad de que niñas, niños y adolescentes se vinculen a grupos de delincuencia organizada, mientras que experiencias de humillación elevan
este riesgo en un 20,5%.
Estas cifras evidencian el peso del entorno familiar en la reproducción de la violencia, particularmente en la relación entre figuras de autoridad, cuidado y conflicto, por lo que el eco respecto al mito de Edipo dentro de la obra cobra una resonancia contemporánea.
Si en la tragedia clásica el parricidio es el acto fundacional de una verdad trágica, en Tebas Land esa relación entre padre e hijo se desplaza hacia una pregunta incómoda: ¿qué condiciones hacen posible que la figura paterna —tradicionalmente asociada al cuidado, la ley y la protección— se fracture hasta convertirse en un espacio de violencia, abandono o conflicto?
La obra no responde, pero sugiere que, en muchos
casos, el origen de la violencia no es un hecho aislado, sino una cadena de relaciones marcadas por la desigualdad, la precariedad y la transmisión intergeneracional del daño.
Tebas Land forma parte del preludio de la Fiesta Escénica de Quito, compartiendo espacio con propuestas lideradas por directoras ecuatorianas, en un momento que visibiliza nuevas voces y liderazgos en la escena teatral.
En un mes que, de forma significativa, coincide con el periodo más violento del año anterior, la obra es más que necesaria.
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Porque en el cruce entre realidad y ficción, lo que está en juego no es la verificación de una historia, sino la forma en que decidimos mirar —y comprender— a quienes han sido históricamente reducidos a una sola versión de sí mismos.
Tebas Land, de Ivannia Michelena.
Venta: https://tickets.teatrosucre.com/ev/tebas-land